América sin ser América: el proyecto de Real Decreto de acreditación del PPL
La nueva acreditación ANECA para el Profesorado Permanente Laboral
El 27 de abril el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades abrió la consulta pública sobre el Proyecto de Real Decreto por el que se regula el procedimiento para la acreditación del Profesorado Permanente Laboral por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación.
La participación estará abierta desde el día 27 de abril hasta el 18 de mayo de 2026, y las propuestas deberán remitirse a la dirección de correo electrónico participacionpublica.sgu@ciencia.gob.es.
El Real Decreto que da pie a esta entrada tiene sólo 5 artículos. En mi opinión, el más importante es el art. 1.2:
La ANECA, O.A. será la agencia encargada de realizar, de acuerdo con lo establecido en el apartado 1, la evaluación de los méritos necesarios para la acreditación a alguna de las siguientes figuras, sin perjuicio de las competencias atribuidas a las Comunidades Autónomas:
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- Profesorado Permanente Laboral comparable a Profesorado Titular de Universidad.
- Profesorado Permanente Laboral comparable a Catedrática o Catedrático de Universidad.
Aires de cambio
Con esta reforma se introduce un cambio profundo en el sistema español de acreditación del profesorado universitario, vigente durante las últimas dos décadas.
A mi juicio, el modelo LOU, pese a sus deficiencias y a ciertas decisiones injustas, ha supuesto en términos generales una mejora respecto a los sistemas anteriores. En particular, superaba tanto el modelo de habilitación nacional (2001–2007) como la ausencia de un filtro estatal, etapa marcada por notables problemas de endogamia académica.
Me explico: en España antes de la LOSU había cuatro escalones de figuras de profesorado universitario estable:
- Ayudante Doctor
- Contratado Doctor
- Profesor Titular de Universidad
- Catedrático de Universidad
Tras la obtención del doctorado, acceder a una plaza relativamente estable como PDI en una universidad pública exigía la acreditación a la figura de Ayudante Doctor. Este requisito generaba distorsiones en los incentivos, ya que podía fomentar la infrapublicación de los resultados de la tesis o, en casos más problemáticos, prácticas cuestionables como el pago por publicar con el fin de cumplir los criterios de acreditación.
Por ello, considero un avance que el acceso inicial al sistema universitario no requiera más acreditación que la propia obtención del título de doctor.
En el sistema pre-LOSU el siguiente paso tras Ayudante Doctor era Contratado Doctor. Esta era la primera figura permanente puesto que la de Ayudante Doctor tenía una duración máxima de seis años. Para obtener esta acreditación se necesitaban lógicamente más méritos que para la de Ayudante Doctor, pero menos méritos que para la acreditación como Profesor Titular.
Menos peldaños
Este escalón intermedio, anterior a la LOSU, por el que han transitado muchos académicos entre los que me incluyo, tenía pleno sentido dentro del sistema español.
Permitía, una vez obtenida la acreditación y la correspondiente plaza de Contratado Doctor, afrontar el proceso hacia Profesor Titular con mayor estabilidad y sin la presión de la temporalidad. Aunque no se trataba aún de un puesto funcionarial, sí suponía la condición de PDI permanente. De hecho, la gran mayoría de quienes accedían a esta figura han obtenido la acreditación a Profesor Titular, consolidando así su incorporación al funcionariado universitario.
La LOSU elimina este escalón intermedio —la figura de Profesor Contratado Doctor— y lo sustituye por una nueva categoría paralela: Profesor Permanente Laboral.
En su artículo 82, la norma establece que el contrato será de carácter fijo e indefinido, con derechos y deberes de carácter académico y categorías comparables a los del personal docente e investigador funcionario. En ese sentido, ya se anticipaba la desaparición de ese peldaño intermedio. No obstante, hasta la concreción del desarrollo reglamentario mediante el correspondiente RD, muchos albergábamos la esperanza de que la figura de Contratado Doctor quedara, de algún modo, integrada en una acreditación específica a Profesor Permanente Laboral, preservando así parte de la lógica del sistema anterior.
Sin embargo, el nuevo Real Decreto opta por un modelo más simplificado, estableciendo únicamente dos niveles de acreditación: uno equiparable a Profesor Titular y otro equiparable a Catedrático de Universidad.
En consecuencia y para la figura de Ayudante Doctor, la LOSU establece que Ninguna persona podrá ser contratada mediante esta modalidad, en la misma o distinta universidad, por un tiempo superior a seis años.
Lo que traducido, para que que quede claro, equivale a lo que sigue: o consigues acreditarte a titular en unos 5-6 después de la tesis o te vas directamente a la calle.
No tengo datos precisos, pero sí conozco lo suficiente el sistema universitario español para decir que pocos hemos sido los que hemos conseguido la acreditación a Profesor Titular antes de que hayan transcurrido seis años después de publicar la tesis.
Dos soluciones posibles
1. Adecuar la acreditación para profesor Titular
Esta solución dista de ser satisfactoria, ya que plantea varios problemas de fondo.
En primer lugar, resulta cuestionable una eventual rebaja de los criterios para la acreditación a Profesor Titular, pues, con los estándares vigentes, su obtención constituye, con todas sus imperfecciones, un indicador razonable de un desempeño académico sólido.
Por otra parte, el nuevo esquema introduce una presión muy elevada en las primeras etapas de la carrera académica: la ausencia de un escalón intermedio hace que no alcanzar la acreditación pueda tener consecuencias especialmente gravosas en términos de estabilidad profesional.
A todo lo anterior se suma un problema de incentivos: quienes no aspiran o consideran inalcanzable la acreditación a Catedrático de Universidad pueden ver debilitada su motivación para mantener una trayectoria investigadora sostenida, más allá de los incentivos asociados a los sexenios. Como resultado, existe el riesgo de que este diseño termine afectando negativamente al rendimiento global del sistema universitario y, en particular, a la posición de las universidades españolas en los rankings internacionales.
2. Quemar la LOSU y hacer una ley nueva
Esta, sin duda, es mi solución favorita, pero también es la más complicada.
El origen del problema viene de pretender imitar el modelo establecido en algunos sistemas universitarios, especialmente en el de Estados Unidos conocido como tenure track. En este sistema hay tres categorías laborales: Assistant, Associate y Full Professor.
La figura de Assistant Professor constituye el nivel inicial y, en términos generales, cualquier universidad puede contratar en esta categoría a doctores recientes con trayectorias prometedoras. A partir de ahí, se abre un periodo de unos 5-6 años durante el cual el profesor desarrolla su actividad docente e investigadora antes de someterse a una evaluación interna en su propia universidad.
La posición de Associate Professor conlleva estabilidad (tenure). En caso contrario, debe abandonar la institución, aunque ello no implica necesariamente el fin de su carrera académica, ya que es relativamente habitual incorporarse a otra universidad, a menudo en condiciones también competitivas.
Todo parece indicar que estamos intentando adaptar este modelo, pero a la española. Aquí, si no consigues acreditarte no es que no puedas seguir en tu universidad, es que no te podría contratar ninguna universidad si has cumplido con los seis años de Ayudante doctor.
Parece igual, ¡pero no lo es! América sin ser América.


A mi me parece que lo evidente que se hizo iniciando en la LOSU es acabar con el status de funcionario para profesores universitarios. La LOSU, el RD de acreditación con calzador justo antes de elecciones, etc., por cierto repitiendo el hacerlo de forma acelerada en los estertores de un período de gobierno (buena táctica para minimizar capacidad de reacción) quieren abrir que los PPL titular y PPL catedrático/a sean la nueva perspectiva para los profesores, esperando que los funcionarios se jubilen o mueran. De esa forma, se introducirá flexibilidad (quizás se venda este aspecto deseable) pero conociendo las garras políticas en España abrirá la puerta al enchufismo político (veremos si no acabamos teniendo Jessicas del ministro correspondiente con puestos y, casi mejor, sin dar clase).
Niego la mayor. La actual ANECA se ha ganado credibilidad y espeto. Sobre la dificultad de alcanzar el nivel de «Titular» en seis años, la ANECA afirma que los nuevos méritos de investigación y docencia para Profesorado Permanente Laboral (PPL) y Titular (PTU) son indudablemente más asequibles para el profesorado en formación que los exigidos anteriormente para la figura de Contratado Doctor (PCD). ANECA defiende que el nuevo modelo permite obtener dos acreditaciones (PPL y PTU) con una única solicitud. Esto facilita la estabilización del personal docente e investigador (PDI) al eliminar trámites burocráticos redundantes. Los datos de ANECA muestran que, desde la aplicación de los nuevos criterios en abril de 2024, el 93% de los solicitantes han obtenido la acreditación. El nuevo sistema no exige una acumulación inalcanzable de méritos. Por ejemplo, la suficiencia investigadora puede obtenerse con cinco aportaciones de calidad más algunos méritos adicionales (como proyectos o estancias), sin mínimos obligatorios en estos últimos. Esto contradice la idea de que se requiere un rendimiento extraordinario e inasumible en la etapa inicial. El Proyecto de Real Decreto aclara que no se invalida el valor de las acreditaciones vigentes de Profesorado Contratado Doctor, las cuales seguirán siendo válidas para la nueva figura de PPL. Los mínimos de docencia requeridos (por ejemplo, 120 o 240 horas totales dependiendo del contrato) se han fijado teniendo en cuenta la capacidad docente de los Ayudantes Doctores según la LOSU, asegurando que puedan cumplir los requisitos dentro de la duración de su contrato de 6 años.
La aneca está acreditando a gente con publicaciones predatorias; lo hace incluso para cátedras. Ósea que al final la gente pagará para conseguir su certificado.
Lo del mantenimiento de las acreditaciones actuales no me queda tan claro. La redacción es muy marrullera y sin d transitorias claras. Lo que parece que cada taifa – CCAA- ahora tendrá que decidir qué vale para un profesor estable. Y, por supuesto, correr con sus retribuciones. La administración del Estado descarga lastre, no solo deshaciéndose de funcionarios sino también de profesores no titulares ni catedráticos. Que pague otro …