Becas: la vacuna para proteger la igualdad de oportunidades en tiempos de pandemia*

En marzo de 2020, la OMS declaró el brote de coronavirus como pandemia global. El impacto socioeconómico de la pandemia con la caída del PIB, el incremento de los ERTES y del desempleo puede hacer que muchos estudiantes no tengan la posibilidad de estudiar o de continuar haciéndolo por estar pasando dificultades económicas.

Numerosos estudios avalan la idea de que la educación actúa de ascensor social y muestran la existencia de un fuerte vínculo entre el nivel educativo y los ingresos, el empleo, la riqueza y el bienestar de las personas, motivo por el cual, ésta es un instrumento muy poderoso para reducir la desigualdad social.

La educación es un derecho universal

A nivel internacional, Naciones Unidas en su Declaración Universal de los Derechos Humanos señala que:Toda persona tiene derecho a la educación” y “[…] el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos”.

En España, el derecho a la educación está garantizado en el artículo 27 de nuestra Constitución: “Todos [los ciudadanos] tienen derecho a la educación”.

Las becas universitarias

Con el fin de asegurar este derecho fundamental, las administraciones educativas, en especial el Estado, disponen de un instrumento de política educativa, las becas, para garantizar que todos los estudiantes que quieren estudiar en la universidad y que no disponen de los recursos económicos suficientes, puedan hacerlo (ver otras entradas en este mismo blog aquí y aquí).

Las becas son un instrumento diseñado para garantizar la igualdad de oportunidades.

Las becas se tienen que adaptar al contexto actual para que cumplan con su función. Ante la situación actual, es importante realizar un diagnóstico de los problemas, necesidades y retos a abordar, que permita adaptar el sistema de becas para que cumpla con su objetivo de manera efectiva, garantizar la igualdad de oportunidades.

Necesidades a atender

A continuación, quiero compartir con vosotros algunas de las necesidades que pueden limitar la eficacia de las becas. La mayoría de éstas ya existían, pero urge abordarlas tras el impacto socioeconómico derivado de la pandemia.

1. Revisar el presupuesto en becas ante el posible aumento de beneficiarios en el umbral 1, el de rentas familiares más bajas

Esta crisis provocada por la pandemia está afectando considerablemente a las economías familiares. Observando periodos anteriores, el descenso de los ingresos familiares aumenta el porcentaje de beneficiarios en el umbral de rentas familiares más bajas (umbral 1), que son los que reciben la mayor cuantía de beca (ver gráfico 1). Además, en la última convocatoria de becas 2020-21, se aumentó el límite de renta de este umbral 1, lo que le añade más beneficiarios.

Gráfico 1. Relación renta medio del hogar y porcentaje de beneficiarios en el umbral 1.

Fuente: Elaboración propia. INE y MEFP

 

La cuantía de beca que reciben los estudiantes se compone de una parte fija y una parte variable. Los estudiantes del umbral 1 reciben una parte fija por renta familiar (1.700 euros) y pueden recibir otra por cambio de residencia durante el curso (1.600 euros) o por excelencia académica (entre 50 y 125 euros). Los que se sitúan en el umbral 2 pueden recibir todos los tipos de becas, excepto la cuantía por renta familiar. La cuantía variable es la cantidad que les toca a los beneficiarios del umbral 1 y 2 del reparto (según criterios académicos y económicos) del presupuesto para becas que ha sobrado tras asignar las cuantías fijas.

El aumento del número de beneficiarios en el umbral 1 puede reducir la cuantía variable que se reparte entre todos los beneficiarios de beca, recibiendo una cuantía de beca que puede limitar su eficacia.

Es necesario estudiar qué presupuesto destinado a becas se requiere para garantizar que cumplen con éxito su objetivo.

2. Que los estudiantes reciban la beca antes de comenzar el curso

Año tras año, la convocatoria de becas se publica en agosto y se cierra en octubre, ya iniciado el curso. Además, esta no se resuelve hasta finales de año y como consecuencia, los estudiantes reciben la beca iniciada el segundo cuatrimestre. Una situación que también ha analizado José Montalbán en otro post de este mismo blog. No saber al inicio del curso si se es beneficiario o no de la beca, ni contar con el dinero de ésta para afrontar los distintos gastos que supone estudiar en la universidad hasta bien entrado el primer o incluso el segundo cuatrimestre puede conducir a que los estudiantes con menos recursos económicos no accedan al sistema universitario, o no continúen en él.

Este problema se solucionaría con una de las propuestas que publicó la AIReF en su informe Evaluación del sistema de becas (Spending Review 2018), en el que se recomendaba adelantar la convocatoria para que los estudiantes pudieran recibir la beca al comienzo del curso.

¿Cómo hacer?

  1.  Publicar la convocatoria en enero para que las becas estén resueltas en julio
  2. Comunicar la pre- concesión basada en requisitos económicos, condicionada a cumplir los requisitos académicos
  3. Utilizar para comprobar los requisitos económicos la declaración de renta del último ejercicio económico disponible (renta en el año t-2)
  4. Crear instrumentos que garanticen la disponibilidad de los fondos.

3. Recoger la situación económica más actual de estudiantes en situaciones “críticas o excepcionales”

Comprobar el cumplimiento del requisito económico de renta familiar del estudiante en el ejercicio del año anterior al año de la convocatoria (t-1) puede provocar, en un contexto como el actual, que muchos estudiantes se queden sin beca o con una cuantía muy inferior a la que necesitarían, y, por tanto, no puedan acceder a la universidad o continuar en ésta aun superando los criterios académicos.

Además, los actuales requisitos de patrimonio pueden excluir a estudiantes en situaciones extremas. Estos son casos de estudiantes cuyas familias tengan que utilizar sus ahorros (rescatar un plan de pensiones para afrontar una urgencia económica, vender el piso principal ante la imposibilidad de pagar la hipoteca), o pedir ayudas para afrontar la actual situación económica.

Una posible solución “excepcional” consiste en ajustar la situación económica a la realidad más actual.

Una solución como esta pasaría por instrumentar alguna fórmula para que un estudiante pudiera demostrar que su renta familiar en el momento de la convocatoria de becas está incluida en algunos de los umbrales que dan derecho a la beca, aunque no lo estuviera su renta en t-1. Y, en el caso del patrimonio, que no cumple estos requisitos por encontrarse en una situación de necesidad extrema.

4. Mantener los mismos requisitos de concesión de beca durante la vida académica del estudiante

La situación económica aumenta la incertidumbre a la que se enfrentan los estudiantes a la hora de iniciar o continuar su etapa universitaria. En efecto, un eventual recorte presupuestario en becas o cambios en los criterios económicos de concesión podrían constituir una traba insalvable para aquellos más vulnerables económicamente.

Esta incertidumbre podría paliarse con otra de las propuestas que publicó la AIReF:  garantizar al estudiante las mismas condiciones y criterios de concesión de las becas desde que el estudiante inicia su etapa universitaria hasta que finaliza sus estudios.

Con esta medida, el estudiante tendría la certeza de que no quedará expuesto a cambios de criterio en las convocatorias anuales subsiguientes.

Asimismo, se debería intentar garantizar siempre en la medida de lo posible, la aplicación de los criterios más favorables en caso de que convocatorias posteriores tuvieran requisitos más laxos de acceso o mayores cuantías.

Conclusión

En nuestro contexto actual de crisis económica e incertidumbre se observa un aumento de la pobreza y las desigualdades sociales provocadas por la pandemia. Por ello, urge realizar un riguroso diagnóstico que nos permita detectar, explicar y priorizar las necesidades, problemas y retos que tienen los estudiantes para poder estudiar en la universidad. Este diagnóstico permitirá adaptar el sistema de becas para que actúe como una “vacuna” efectiva que garantice la igualdad de oportunidades en tiempos de pandemia.

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*Las opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y, por tanto, no reflejan necesariamente las de la AIReF.

 
Comentarios
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