Docencia de emergencia: cómo cambiar el motor en pleno vuelo

El confinamiento a causa del coronavirus nos ha alejado de golpe y a la fuerza de los campus universitarios y de las aulas. Con el anuncio de que las universidades deben finalizar el curso 2019-2020 de forma no presencial, los profesores hemos tenido que cambiar el motor del avión una vez iniciado el viaje y en pleno vuelo. Voy a utilizar esta analogía para explicar la situación en que se encuentran en estos momentos las universidades presenciales. Creo que así se nos entenderá mejor y se valorarán los esfuerzos que se están realizando. Tanto por parte de las instituciones, como de los técnicos, los profesores y los estudiantes.

Con el encierro en nuestras casas, profesores y estudiantes nos hemos tenido que adaptar de emergencia a un modelo de docencia no presencial. Modelo que no habíamos elegido y para el que muchos no estamos preparados. Las aerolíneas (léanse las universidades) habían ofrecido a sus clientes (los estudiantes) un viaje que partiendo en febrero los llevaría a su destino en junio de 2020, tras seis meses de travesía. Para ello, habían puesto en manos de los pilotos (el profesorado) y sus tripulaciones (imagínese al personal administrativo y técnico) unos aviones con unas características específicas (digamos que movidos por hélices).

En el mes de marzo, a mitad del viaje, se da la orden a todos los aviones que están en el aire que no pueden volar con los motores de hélices y que deben cambiarlos por motores a reacción. Pero no pueden hacer escala técnica para ello, cambiando de avión y de pilotos. Los mismos pilotos y sus tripulaciones deben cambiar los motores en pleno vuelo y sin detener el viaje.

Docencia online o de emergencia

Lo primero que resalta de este nuevo escenario es que nos encontramos en una situación de emergencia. Ni nuestras asignaturas ni nuestras titulaciones pueden ser rápidamente virtualizadas, modalidad de enseñanza que necesita una fuerte inversión en diseño y recursos, y que está clara y académicamente definida, ya que tiene que garantizar la calidad de sus titulados.

En nuestro caso, se trata de una respuesta exprés a una situación de crisis que tiene un carácter temporal y por tanto es una alternativa provisional que nos tiene que permitir completar este viaje ya iniciado. Las repercusiones que pueda tener esta situación en el curso 2020-2021 (y siguientes) necesitaría un análisis específico y una entrada propia en el blog.

En un primer momento, la tendencia natural es que se piense que da lo mismo el motor que tenga el avión, que se puede mantener el viaje según lo planificado, ya que únicamente cambia el modo de propulsión y la fuerza de arrastre. Así, se puede estar tentado a pensar que para la no presencialidad vale con hacer lo mismo que se tenía pensado para el aula, pero a través de internet (en lugar de una lección magistral, su correspondiente presentación de diapositivas con la voz incrustada). ¡Craso error! Se debe rediseñar la experiencia de aprendizaje sabiendo que el profesor no estará presente cuando los estudiantes realicen las actividades.

Soporte técnico en docencia online

Las aerolíneas, conscientes de que no todos los pilotos dominan la conducción de un avión a reacción, llevan a las torres de control de los aeropuertos a especialistas para, como hacen en las películas sobre tragedias aéreas (que por cierto, siempre acaban bien), dar instrucciones a los pilotos y sus tripulaciones para que hagan el cambio de motor y lleven el nuevo avión a su destino. ¡Como si esto fuera tan fácil!

Los distintos aviones que están en estos momentos en el aire, aunque todos se mueven con motores de hélices, tienen características muy distintas. No hay recetas universales que valgan para todos. Los hay privados (menos de diez pasajeros), pequeños (menos de cincuenta pasajeros), medianos (entre cincuenta y cien pasajeros) y grandes (más de cien pasajeros).

En este caso, como en otros muchos de esta vida, el tamaño sí que importa. En los vuelos privados, la tripulación puede dar un trato personal a los pasajeros, tranquilizándolos y manteniéndolos entretenidos mientras se realiza el cambio de motor. Esto es más difícil en el caso de los aviones grandes, en los que los pasajeros pueden entrar en pánico al detectar que hay cambios y que no se les está informando detalladamente de lo que está ocurriendo. Está claro que el número de estudiantes de los distintos grupos influye en el seguimiento y acompañamiento personalizado que los profesores pueden hacer, aspecto que en una docencia no presencial se vuelve crítico.

Atendiendo las diferencias entre asignaturas

Pero no solo influye el tamaño del avión y el número de pasajeros. Sabemos que las rutas son distintas. Unas salvan zonas montañosas, otras grandes océanos. Unas vuelan bajo y otras a mucha altitud. En unas zonas el clima es soleado, otras atraviesen grandes nubarrones y turbulencias. Todo esto puede hacer que pilotar un avión para el que no estás del todo preparado pueda ser más o menos viable. Si la ruta es sencilla y cómoda, el piloto, experto en volar con hélices, puede no tener graves problemas al volar a reacción. De la misma manera, no todas las asignaturas ni todas las titulaciones tienen las mismas facilidades para ser migradas de la presencialidad a la no presencialidad.

Los objetivos son los mismos, independientemente de la modalidad

Pongámonos ahora en la piel de los pasajeros. Son los más enfadados con la situación. Y es lógico, han contratado un servicio con unas condiciones y ahora se las cambian una vez iniciado el viaje. Han pagado por un pasaje para que una determinada aerolínea los lleve a su destino. Son conscientes de que la orden de cambiar todos los motores de los aviones viene de arriba y es de obligado cumplimiento para todos. Las aerolíneas deben proceder a los cambios de motores y los pilotos deben tripular estos nuevos aviones para los que posiblemente no estén familiarizados.

Confiamos en que los pasajeros sean comprensibles con las aerolíneas (universidades) y sus pilotos (profesores) en estos aspectos. Pero lo que no van a permitir los pasajeros es que los llevemos a un destino distinto al que habían contratado. Podemos llevarlos a un lugar cercano al destino original, ya que por cuestiones técnicas de la aeronave modificada tenga que aterrizar en otro aeropuerto distinto. Y decirles que les facilitaremos el posterior desplazamiento a su destino final. Pero el destino forma parte de su contrato con las aerolíneas y es por lo que han pagado.

Así, podemos adaptar nuestras asignaturas a la situación actual y centrar la docencia en aquellos aspectos verdaderamente esenciales. Y, si es necesario, dejar algunas competencias para asignaturas de cursos superiores, pero tenemos que formar a nuestros estudiantes de acuerdo con las competencias correspondientes al nivel que están cursando. Por supuesto, también debemos evaluar únicamente los resultados del aprendizaje que se hayan trabajado en las nuevas actividades formativas. Y Dejo para el final lo que me parece importante (soy profesor de una universidad pública): el piloto debe asegurarse que no pierde a ningún pasajero por el camino.

Informemos a los estudiantes

Por ir finalizando con la analogía. No sería de extrañar que los pasajeros entraran en pánico. Estamos cambiando el motor del avión en pleno vuelo. Algunos tienen pavor a volar en condiciones normales, y hasta los más valientes, con tanto movimiento nervioso de la tripulación y los bandazos que está dando el avión están asustándose.

La única manera de tranquilizar a los pasajeros, y eso lo sabemos bien de las películas de catástrofes aéreas, es informar. El piloto debe abandonar la cabina y salir a explicar claramente la nueva situación, detallar los cambios que se han hecho y las nuevas características del viaje. El principal interesado en que el avión no se estrelle es el piloto (que también va en el avión). Debe trasmitir seguridad, que sabe lo que hace, y lo que no sabe lo está preguntando a los expertos.

Situaciones excepcionales exigen respuestas excepcionales

Ante esta situación excepcional necesitamos responder con calma, transmitir confianza y dar y pedir comprensión. Para calmar las cosas se tiene que hacer un esfuerzo en explicar la situación, en informar de los cambios: comunicación y transparencia. Debemos contagiar confianza, tanto a los estudiantes como a la sociedad, transmitiendo que lo estamos haciendo lo mejor posible, que sabemos lo que hacemos, y para lo que no dominamos, nos estamos apoyando en los expertos. Y ser empáticos y comprensivos con nuestros estudiantes y con nuestros compañeros, pero al mismo tiempo, reclamar comprensión. En estos momentos no vamos a ser los mejores profesores online, pero sí que somos buenos profesores preocupados por nuestros estudiantes.

Por una universidad digital para todos

Nos hemos visto obligados a cambiar las características del avión en marcha. Las universidades presenciales han tenido que migrar de urgencia toda su docencia a online. Las universidades disponen de mimbres para hacerlo. Tienen tecnología, personal técnico especializado, profesorado formado en competencias digitales docentes y asumen que los estudiantes tienen el equipamiento tecnológico y las competencias digitales necesarias. Pero no estaba generalizado, lo que ha hecho que esa adaptación exprés haya sido muy dispar.

La situación real en cada avión ha sido distinta. Y los planes generales diseñados en los despachos de los directivos de las aerolíneas no siempre son igualmente implementables en todos los aviones en vuelo. La experiencia que están viviendo los pasajeros depende mucho del avión en el que estén viajando. Y sí, eso pasa también en la docencia presencial, pero ahora se ha visto agravado.

Por una universidad que aprende

La situación del confinamiento por el coronavirus nos ha pillado a todos por sorpresa, no era predecible. No sé si se repetirá esta situación u otras similares, pero lo que está claro es que las universidades deberemos extraer el máximo de aprendizaje de lo que estamos viviendo. Aquellas universidades que estuvieran más avanzadas en su madurez digital, relacionándola con una visión integral de la tecnología y la docencia, con su generalización a toda la comunidad universitaria, habrán podido afrontar en mejores condiciones esta situación sobrevenida.

Por tanto, una inversión inteligente y de futuro para las universidades es diseñar una estrategia y una ruta para su transformación digital. No solo les servirá para actualizarse y adaptarse a los nuevos tiempos, si no también para afrontar mejor las situaciones inesperadas.

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Comentarios
  1. PacoQ dice: 29/04/2020 a las 12:28

    De acuerdo con la casi totalidad de tu entrada y buena analogía lo de los vuelos para explicarlos.
    También resalto que los pasajeros se han puesto nerviosos ¡lógico¡.
    También de acuerdo con lo de confundir la no presencialidad con «…con hacer lo mismo que se tenía pensado para el aula, pero a través de internet (en lugar de una lección magistral, su correspondiente presentación de diapositivas con la voz incrustada)…. PERO PREGUNTO No se podía haber optado por hacer casi lo mismo que en el aula Presentacion en diapositivas o pdfs (que son muchos lo que ya lo hacían) y comentar y escribir sobre ellas y preguntar y los pasajeros pueden resolver sus dudas para tranquilizarse ¡IGUAL (casi) QUE en el aula fisica¡… Esto es posible con cualquiera de las muchas plataformas-videoconferencias gratuitas que se disponen… Todo esto dado que, como muy bien expones queremos hacer lo mas parecido a lo que hacíamos para conseguir casi las mismas cosas, llegar aproximadamente al mismo sitio. Lo que creo que es un error mas inmenso es ponerse muy nerviosos cambiar todo y ponerse a experimentar en pleno vuelo sin rumbo y llegar a cualquier sitio… Esto solo tienen dos puntos débiles (algunos pasajeros se han desmayado y no pueden seguir las indicaciones de la tripulación) y como MEDIR si hemos llegado aproximadamente al sitio contratado (EVALUACION). ¡Ya habrá tiempo de planificar y proponer todos eso de ONLINE y ponerlo en el nuevo contrato del siguiente vuelo¡¡¡ gracias por la entrada del blog

  2. Mario Francisco Alcantara Cortes dice: 29/04/2020 a las 15:35

    Totalmente de acuerdo con su analogía. En la vida de toda persona siempre van a existir situaciones que nos cambien el rumbo de nuestro camino en la que debemos actuar de manera inmediata para no salir de dicho camino. Es importante que siempre tengamos en la mente alternativas de solución cuando se nos presenten dichas situaciones y no evadir el problema. Muchas gracias y lo felicito por su información.

  3. Antonio Cabrera Ferreras dice: 29/04/2020 a las 16:52

    Excelente

  4. Norma dice: 29/04/2020 a las 17:13

    Es un buen material y nos ha llegado en hora buena en vusta de la situaciôn que estamos viviendo!!

  5. Norma dice: 29/04/2020 a las 17:25

    .

  6. Araceli Mendoza dice: 29/04/2020 a las 19:28

    Me parece muy pertinente su forma de explicar lo que nos sucedió en todo el mundo. De por sí es complicado volar aviones, estar a cargo de aviones grandes conlleva una gran responsabilidad, aunado a que muchos de nosotros piloteamos al mismo tiempo, varios de esos grandes aviones, nuestra manera de afrontarlo de manera virtual es mucho más compleja, sin embargo, hacemos todo lo que esté en nuestras manos para poder sacar adelante esos vuelos, pero sin duda requerimos de una capacitación exhaustiva con ayuda de nuestros aeropuertos, porque sin su apoyo, sin el apoyo de la Torre se control seguramente esos vuelos no podrán llevar a su destino.

  7. Ma.tereza Becerra dice: 30/04/2020 a las 00:13

    Excelente

  8. Reyna Romero dice: 01/05/2020 a las 01:01

    Interesante el tema

  9. EFREN BARRERA dice: 01/05/2020 a las 11:09

    Muy buena analogía. Una solución adecuada para enfrentar la emergencia del momento. Y se reconoce la responsabilidad de la toma de decisión del cambio a la no presencial. Gracias por su escrito.

  10. BUEN PLANTEAMIENTO dice: 06/05/2020 a las 11:47

    Mucha razón en todo lo que comenta el autor de este estupendo artículo. Una analogía fantástica para describir todo lo que en la docencia estamos padeciendo y no solamente en la enseñanza universitaria, si no también en primaria y secundaria. Un escenario que nos ha cogido a todos de imprevisto -como las grandes crisis- y que cada uno con sus herramientas, sabiduría o formación individual ha tomado las riendas e incluso muchos con pocos medios y sacrificios económicos para intentar comunicar con sus alumnos aunque sea telefónicamente.
    Son muchos los días que hemos tenido que afrontar muchas responsabilidades y emprender el camino de docencia sin directrices claras y en ocasiones contradictorias a las de días posteriores. Situaciones que nos han impedido conciliar el sueño pensando en llegar a todas tus clases, a todos los alumnos y a todas las tareas que durante este cuatrimestre están en marcha. Y mientras tanto yo me pregunto por la posición que está adoptando el Ministro de Universidades proclamando que se les de todo tipo de oportunidades y facilidades a los alumnos, pero que no puede resolver nada porque las competencias de las Universidades las tienen las comunidades autónomas. Entonces Sr. Castell podría decirnos ¿cuál es el papel que tiene usted en su Ministerio? Me gustaría pedirle que no solamente se sentase al lado de los alumnos, si no que también viese el trabajo de sus profesores en la Universidad dado que usted ha estado en este mismo sillón anteriormente, aunque pilotando el avión en una ruta sin turbulencias.

  11. […] universidades han tenido que responder con plataformas que han exigido una acomodación inmediata del profesorado para no parar e… y cubrir los objetivos de las diferentes asignaturas. El trabajo de preparación de las clases y la […]

  12. […] Se puede leer y ver en multitud de artículos y vídeo-blogs que la universidad española (y sospecho que la de muchos otros países también) han hecho en tiempo récord el camino desde la presencialidad hacia la virtualidad. Todo ello, sin parar la actividad ni renunciar a la calidad de la enseñanza, de la investigación, de la devolución de conocimiento a la sociedad en forma de proyectos y nuevos servicios. Faraón Llorens ha explicado este proceso en un artículo publicado en este mismo foro y que tituló “Docencia de emergencia: cómo cambiar el motor en pleno vuelo”. […]


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