La investigación en los tiempos del COVID-19: retos, oportunidades y abordaje multidisciplinar

Una reflexión colectiva desde una perspectiva multidisciplinar

Todos nosotros, como ciudadanos y como universitarios, nos hemos visto obligados a reaccionar ante la situación creada por la pandemia. Finalizado el curso académico y plenamente instalados en la nueva normalidad, es un buen momento para echar la vista atrás y valorar las decisiones, que de forma esencialmente individual, hemos ido tomando para afrontar los retos que el confinamiento nos planteaba tanto en nuestro trabajo docente como en nuestra actividad investigadora.

Han sido muchas las reflexiones publicadas en los últimos meses sobre el impacto de la pandemia en diferentes aspectos particulares de la actividad universitaria. Desde nuestra visión, faltaba una perspectiva multidisciplinar que nos permitiera apreciar el impacto global de la pandemia en los ámbitos sanitario, científico, social, educativo, cultural y económico, y que supera con creces los márgenes estrechos de cada una de nuestras disciplinas.

Este es el objetivo que nos planteamos como equipo de docentes del curso de doctorado “Metodologías y Problemas Contemporáneos de la Investigación Científica”, que impartimos desde hace dos años dentro la  oferta de formación transversal  de la Escuela de Doctorado de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), y que cristalizó en dos sesiones extraordinarias, abiertas a toda la comunidad universitaria, dedicadas a identificar las claves para comprender la crisis actual, su impacto en la sociedad y los cambios que va a provocar en la actividad docente e investigadora de la universidad.

La mirada inédita exigida por la pandemia nos descubre nuevas oportunidades

La pandemia del COVID-19 nos ha obligado a reflexionar sobre estas tareas desde una perspectiva totalmente nueva. Y, en este proceso, hemos descubierto también nuevas oportunidades:  herramientas y metodologías que pueden mejorar el aprendizaje y la motivación, o nuevas direcciones en las que avanzar en nuestro campo de investigación. Las sesiones, celebradas el 16 y 23 de junio de 2020, ofrecieron la posibilidad de contrastar y poner en valor esa experiencia que hemos acumulado con la ayuda de expertos y las contribuciones de todos los asistentes (más de 340 participantes, incluyendo nuestros estudiantes del curso, otros doctorandos y profesores e investigadores de la UAM y de otras instituciones universitarias y centros de investigación).

En la primera sesión, «La Investigación en los tiempos del COVID-19«, exploramos -con las aportaciones de seis profesores de la UAM- los retos y las oportunidades creadas por la pandemia del COVID en la investigación, y la necesidad de un enfoque multidisciplinar para afrontarlas. Siguiendo el orden de intervención, Concha Peiró (Facultad de Medicina), Javier Virués (Facultad de  Psicología), Francisco Velasco (Facultad de Derecho), Jesús de la Villa (Facultad de Filosofía y Letras), Ángel Fuentes (Facultad de Filosofía y Letras, UAM) y Federico Steinberg (Facultad de CC. Económicas y Empresariales) nos aportaron su experiencia desde campos de investigación muy alejados.

La crisis como acelerador de tendencias

Resulta difícil resumir la riqueza de sus aportaciones y del debate posterior (que pueden consultarse en la grabación de la sesión) en esta breve comunicación, pero es importante destacar la presencia de numerosos elementos comunes en el análisis desde las diferentes áreas de conocimiento.

Frente a la paralización casi total en las actividades de laboratorio o de campo impuestas por el confinamiento, se han abierto oportunidades inéditas de avance basadas en la traslación de conceptos y en la colaboración multidisciplinar. El papel de la pandemia como acelerador de tendencias como la interdisciplinariedad apareció de forma recurrente en las intervenciones de todos los ponentes.

La eficacia de la ciencia abierta

Otra de estas tendencias es precisamente el cambio en los contenidos y en la forma de hacer ciencia.  Durante estos meses hemos asistido a un esfuerzo de colaboración y a un volumen de intercambio de información científica realmente sin precedentes. Las herramientas de colaboración en línea han hecho posible superar no sólo el obstáculo más inmediato, las restricciones de movilidad impuestas por el confinamiento, sino también las limitaciones en recursos y capacidades inherentes a los pequeños grupos de investigación tradicionales.

Esta colaboración multilateral, junto con la liberación del acceso a la literatura científica acordado por la mayoría de las editoriales y sociedades científicas, nos ha permitido experimentar de forma directa cómo el paradigma de ciencia abierta permite hacer avanzar el conocimiento científico a una velocidad inédita. Es cierto que la presión por avanzar y la necesidad de acortar plazos ha dado lugar a una cierta relajación de los sistemas de revisión, pero los propios mecanismos de control científico se encargaran de asentar el conocimiento alcanzado.

Una revalorización del papel del conocimiento científico

La respuesta frente a la pandemia ha revalorizado el papel del conocimiento científico y su contribución al bienestar social. Esta revalorización no se circunscribe sólo a las disciplinas biomédicas o tecnológicas directamente involucradas en la respuesta sanitaria. Medidas drásticas como el confinamiento plantean un conflicto entre el bien común y las libertades individuales. Su resolución requiere la perspectiva fundamental aportada por la Filosofía, la Historia y el resto de las disciplinas humanísticas, como interfaz  entre el mundo y el hombre, para afrontar cuestiones como la dignidad del individuo y su comportamiento frente al estado.  El concurso de las ciencias jurídicas y económicas es absolutamente necesario para organizar su implementación practica. Y sin tener en cuenta las ciencias del comportamiento, ninguna de ellas puede tener éxito.

La universidad, en su doble papel de generadora y transmisora del conocimiento científico,  se debe beneficiar de esta revalorización. Hacía tiempo que no veíamos a tantos investigadores y profesores universitarios en los medios de comunicación. Sin embargo, esta aparente relevancia social se contradice con el parón total de la actividad investigadora, considerada como no esencial, en Universidades y centros de investigación durante el confinamiento (exceptuando aquellos grupos directamente involucrados en la investigación sobre el COVID-19).

El reto de consolidar tendencias como la ciencia abierta y la multidisciplinariedad

La respuesta ante la situación generada por la pandemia confirma la percepción histórica de que toda crisis profunda presenta una oportunidad de cambio radical. Los miembros de la comunidad universitaria han demostrado su capacidad para responder rápidamente ante este reto, continuando de forma eficiente sus tareas docentes, y para contribuir de forma creativa a las nuevas oportunidades investigadoras.

La universidad como institución está llamada a poner en valor este potencial y contribuir a consolidar las tendencias de futuro que hemos identificado, recuperando un importante papel social. Junto con las sociedades científicas, la universidad debe contribuir de forma activa a impulsar y articular el modelo de ciencia abierta. La contribución a una investigación cada vez más multidisciplinar cuestiona la formación rígida y tradicional que impartimos en la mayoría de nuestros grados y másteres. La experiencia acumulada durante la pandemia del COVID esconde seguro una gran oportunidad de cambio en nuestra práctica docente, que merecerá una futura contribución en este blog.

 
Comentarios
  1. Antonio R. dice: 28/07/2020 a las 11:19

    Actualmente, la colaboración interdepartamental es muy deficiente. Solo algunos equipos de investigación estan logrando esa multidisciplinariedad tan necesaria. Para comprender adecuadamente cualquier fenómeno (particularmente fenómenos sociales), necesitamos del concurso de diferentes enfoques y disciplinas, pero la realidad es que los equipos de investigación suelen concentrarse por áreas de conocimiento. Ello genera muchas investigaciones muy parecidas, que aportan pocos avances, y tampoco una comprensión global del objeto de estudio. El problema, desde mi humilde opinión, está en la coordinación. Muchas veces no existen perfiles capaces de liderar esa integración de conocimiento, precisamente por el desconocimiento de las posibles aportaciones que puedan realizar otros. En ese sentido, no termino de ver cómo la situacion actual puede contribuir a trazar más puentes entre las disciplinas, pues el problema yo lo veo en la organización institucional de la investigación, heredera de formas de hacer arcaicas en muchos casos… En cualquier caso, felicitaciones por la entrada y los intentos que se enuncian, sin duda necesarios.

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